Qué es el darse cuenta

Llegas a esta página.
No nos conocemos. Nunca antes nos hemos encontrado.
Simplemente has llegado.

Por tu llegada, ha surgido un contacto.
No lo planeaste, no lo buscaste de manera concreta, solo te moviste por tu intención de buscar y apareció este encuentro.

De ese contacto surge algo inevitable: una relación.
No es romántica, ni social, ni convencional: es la relación que hace que existamos en este instante de manera nueva.

¿Existías tú, lector, en este momento presente, antes de leer esta página?
Solo existes así, en tu forma de leer estas palabras, porque estás en relación con esta página.
Y la página solo existe como página en relación contigo.

Esta relación no es teoría: es la raíz de toda existencia.
Todo lo que existe surge en relación con algo o alguien:
La vida nace de un espermatozoide y un óvulo.
Una mujer se convierte en madre gracias a la relación con el feto; antes solo era mujer, ahora surge algo nuevo: madre.
Un fumador solo existe como tal cuando enciende un cigarro; sin eso, no hay existencia como fumador.

Cada ejemplo demuestra lo mismo: la existencia depende de la relación.
Nada surge por sí mismo. Nada existe aislado.

Ahora, mientras lees esto, eres testigo y participante de una relación completamente nueva.
Tú y esta página surgen juntos en este instante único, y eso es lo que realmente significa “darse cuenta”: percibir cómo la existencia se manifiesta solo a través de la relación.

No es metáfora. No es promesa.
Es lo que ocurre ahora, mientras lees.

Scroll al inicio